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Fiestas


En el recuerdo colectivo perduran en Santiago de la Espada las actividades que organizaba la cofradía de la Ánimas, popularmente conocida como los "hermanacos", los cuales solían recorrer a lo largo del año, sobre todo en las fechas previas a la Navidad, las aldeas contiguas, donde organizaban los llamados bailes de Ánimas, en los cuales para recaudar fondos para la cofradía era frecuente pujar por poder bailar con tal o cual moza casadera. Perduran en el folclore de este extenso municipio las cancioncillas que estos peculiares "hermanacos" cantaban en la iglesia parroquial o en las calles cuando iban de ronda para pedir un donativo, ya fuera en dinero o en comida, que portaba el denominado "mochilero", con motivo de las fiestas de Navidad, obsequio festivo que es concedido aún hoy con el nombre de aguinaldo o aguilando, denominándose también así a las canciones con que los solicitaban al vecindario. El día 2 de enero celebraban estos hermanos la fiesta de Ánimas y hasta en la Candelaria, justo un mes más tarde, era propio que cantaran estos villancicos, contando antaño esta festividad del 2 de febrero con un gran esplendor en estas villas serranas.

También es costumbre arraigada que el día previo a la Inmaculada Concepción se enciendan en Santiago de la Espada fogatas con las que antaño se habría de dar paso a la festividad de La Pura el 8 de diciembre, día en el que frente a la iglesia parroquial se enciende una monumental lumbre conocida como "castillo", en cuyas brasas aún se comen las "crillas", que así llaman aquí a las patatas asadas, mientras era usual que se cantara y bailara.

También era frecuente encender hogueras por las calles en honor de San Antón el 17 de enero, día de su festividad, con las cuales se cumplían las promesas hechas al santo por haber sido curado algún animal de la casa.

No menos curiosa era la costumbre de repartir hogazas de pan entre todos los vecinos el día de San Sebastián, conocidas como "caridades", y que incluso llegaron a repartirse también el 16 de agosto con motivo de la festividad del patrón, San Roque. En torno a esta fecha, y hasta el día 20 de dicho mes, se llevan a cabo en Santiago de la Espada las fiestas y la feria mayor de esta villa, en el transcurso de las cuales se celebran unos vistosos encierros de reses bravas, donde ponen a prueba su valentía los mozos de la localidad y sus aldeas. Estas fiestas formaron parte antaño de una importante feria de ganado que congregaba a todos los vecinos de la comarca, y que se celebraba en el mes de octubre. Esta tradición taurina, tan característica de los pueblos serranos, también está arraigada en la cultura popular de Pontones, que celebra sus fiestas grandes, en honor de su patrona la Virgen del Rosario, del 9 al 12 de agosto, fechas antes que las de su vecina Santiago de la Espada, en las que se levantan altares al aire libre, y era costumbre que los hombres compitieran al juego de los bolos serranos.

Fue también usual en todos los lugares del municipio la celebración del día de la Cruz, el 3 de mayo, donde se levantaban altares, muchos de ellos fruto de la antigua costumbre de "vestir una cruz" por promesa y pago devoto por habérseles concedido algún favor solicitado a la divinidad.

El 22 de mayo se festeja el día de Santa Quiteria, a quienes le rezan sus devotos para ser protegidos contra la rabia, fecha que es conocida en Santiago de la Espada como el "día del hornazo", pues es tradición ir al campo a tomar este popular trozo de pan con huevo duro incorporado, terminando la jornada festiva en una verbena que se celebra en la aldea de Teatinos. Esta tradición data del siglo XVI, cuando una epidemia de peste dejó a los que la sobrevivieron en gran pobreza, corriendo el Concejo con los gastos de repartir una torta de pan entre todos los vecinos.

El día 24 de junio se celebra la festividad de San Juan Bautista, en la que antaño existía la costumbre, ya perdida, de subastar en el Cuartico unos borregos sacrificados, subasta en la que podía participar todo el mundo menos los carniceros. Ese día los mozos solían ponerle a las mozas que eran de su agrado cerezas en los balcones, y cardos sanjuaneros a aquellas otras que no les gustaban. Esa noche tiene lugar también el rito de lavarse la cara en el agua de las fuentes, pues según la creencia popular este hecho hace que perdure en las mujeres su belleza juvenil.

Se celebra también la festividad de Santiago Apóstol, que da nombre a la población principal del municipio, así como cada aldea o cortijada, por pequeña que sea, celebra a lo largo del año la festividad del santo bajo cuya advocación se encuentra.

Las danzas del "Hornillo" manifiestan el ser y el sentir más profundo de sus habitantes, que expresan sus sentimientos mediante los bailes que se organizaban como motivo de bodas, bautizos, remates de aceitunas, matanzas o los bailes organizados en determinadas cortijadas. Las rondallas y orquestas formadas por guitarras, laúdes y acordeones recorrían las aldeas en ritual de rondas a las mozas casaderas. Acompañaban a estos sones instrumentos de percusión como los crótalos y los platillos metálicos. La danza más usual se denomina "torera", y consiste en unas seguidillas especiales que suelen aparecer mezcladas con coplas de malagueñas para dar más reposo al baile.




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